3. Las crisis del capitalismo

Marx fue uno de los primeros en observar que la tendencia hacia crisis cíclicas es una ley inherente al capitalismo. Sin embargo su teoría de las crisis es uno de los aspectos mas disputados de su teoría. Una de las razones de ello es que su teoría tiene implicaciones políticas directas: cada explicación de las crisis implica una solución para evitarlas, y los programas políticos de las variadas tendencias marxistas inevitablemente maquillan sus análisis teóricos. Los interpretes reformistas y revolucionarios de Marx han hecho de la teoría de las crisis uno de sus principales campos de batalla.

Otra razón para la controversia es que Marx nunca alcanzo a tratar el problema en detalle como el planeaba. Los comentarios están dispersos a lo largo de sus escritos y mezclados con otros tópicos, y las crisis de corto plazo y los efectos de largo alcance no están siempre diferenciados. Nosotros comenzaremos con las crisis de corto alcance; nuestra interpretación intentara clarificar su rol en la realización de la periodicidad a largo plazo del desarrollo capitalista establecida por Marx -- el tema del próximo capitulo.

El ciclo de crisis

Marx relaciono las crisis con el ciclo de vida del capital fijo:

Como la magnitud del valor y la durabilidad del capital fijo cambia con el desarrollo del modo de producción capitalista, el tiempo de vida de una industria o del capital industrial en cada campo particular de inversión se prolonga por un período de varios años, supongamos diez años en promedio. Mientras el desarrollo del capital fijo extiende la duración de su vida por un lado, por el otro es acortado por la revolución continua de los medios de producción, la cual incesantemente se acelera con el desarrollo del modo capitalista de producción. Esto involucra un cambio en los medios de producción y la necesidad de una constante renovación del capital fijo, mucho antes de que este expire físicamente. ...

El ciclo de idas y venidas incluye un número de años en los cuales el capital es mantenido por su parte constitutiva fija, alimentando la base material para las crisis periódicas. Durante este ciclo los negocios atraviesan sucesivos periodos de depresión, actividad media, precipitación, y crisis. Verdaderos periodos en los cuales el capital es invertido diferentemente y lejos de coincidir en tiempo. Pero una crisis siempre es el punto inicial de nuevas inversiones -- de esta forma, desde el punto de vista de la sociedad como un todo, son la nueva base material para el próximo ciclo.

Permítannos dar una mirada de cerca de las distintas fases del ciclo industrial citado por Marx.

En la fase de recuperación (o “actividad media”) después de una crisis, el trabajo es ampliamente disponible y relativamente barato; la mayoría de las esferas de la producción se expanden, empleando más trabajadores. La acumulación toma lugar de diferentes formas; la concentración de capital en capitales existentes, la formación de nuevos capitales y la subdivisión de capitales antiguos para tomar ventajas de las condiciones favorables. En particular, los capitalistas invierten en la producción de nuevo capital fijo, el cual no sólo toma tiempo para ser producido pero también tiene la propiedad de que su valor es completamente transferido a otras mercancías sólo después de cumplir el periodo de su vida de trabajo y de esta forma no se realiza completamente en el mercado inmediatamente. La fase de recuperación es un período de aumento de la producción por medio de un creciente número de unidades independientes y de una relativa baja competencia por los mercados, porque la demanda de trabajadores y capitalistas inicialmente aventaja a la producción.

Dado que el capital fijo eventualmente entra en la producción y la disponibilidad de trabajadores es limitada, la expansión alcanza un punto donde el trabajo comienza a escasear. Esta es la fase de expansión o boom ( la “precipitación” de Marx) , en la cual las condiciones son más favorables para los trabajadores; ellos son capaces de conseguir aumentos de salarios tomando ventaja de la competencia entre capitalistas por el trabajo. Esto crea una reducción a corto plazo en la plusvalía extraída por trabajador, y en consecuencia una caída de la taza de ganancia.

La naturaleza no planificada de la producción, combinada con el impulso capitalista hacia la acumulación, significa que pronto la oferta sobrepasa la demanda. Cuando el boom se acerca a su pico, los productos del nuevo capital fijo llegan al mercado. Dada la multiplicidad de productores en cada esfera, los capitalistas son impulsados a competir por compradores y por trabajadores. Estas condiciones generan una superproducción, especialmente de bienes de consumo. La crisis se dispara cuando una cantidad considerable del capital producido no se puede realizar, o sea, ser vendido a los compradores que necesitan los bienes producidos y que están dispuestos a pagar el valor de cambio de las mercancías.

En la fase de crisis, muchos capitalistas son forzados a reducir la producción o incluso a frenarla completamente. La producción cae a medida que la taza de ganancia se reduce. La superproducción de bienes de consumo puedo convertirse en escasez a medida que las industrias cierran. El ejercito de trabajadores desocupados crece, y esto aliviana la presión por salarios altos. Incluso el costo del capital se reduce.

Cuando la taza de ganancia cae por debajo del promedio, el ciclo entra dentro de su fase de depresión, el desempleo es rampante y muchos capitales son eliminados del mercado. Pero las condiciones de depresión comienzan a revertir la situación. La taza de ganancia de los capitales sobrevivientes aumenta, dado que tanto el trabajo como los medios de producción se han abaratado. Esta es la fase donde la centralización del capital florece, dado que los capitales sobrevivientes pueden comprar las firmas en bancarrota a precios por debajo de su valor usual. Y de esta forma, con el trabajo debilitado y el capital mas centralizado, el ciclo comienza nuevamente.

Estas crisis sistemáticas proveen una catarsis para la economía capitalista permitiendo que el sistema purgue los lastres como las empresas obsoletas y a sectores importantes de la fuerza de trabajo. Las purgas implican el costo de la inestabilidad social, y debido a esto el capitalismo desarrolla técnicas para atenuar las crisis. Estas técnicas sin embargo debilitan el sistema dado que los lastres no pueden ser fácilmente removidos. Ya veremos sus resultados en nuestra discusión de periodo post segunda guerra mundial en futuros capítulos.

La teoría descripta aquí es la teoría de las crisis por sobreproducción (en oposición al subconsumo descrito mas adelante). Las crisis resultan del hecho de que cada rama, y de hecho cada industria individual, del capital debe expandirse independientemente, sin importar cuales son las necesidades de la sociedad como un todo.

La descripción hecha de las crisis es sólo un esquema general de las fuerzas en juego. Ninguna crisis real sigue este modelo a raja tabla. De hecho, las causas inmediatas que precipitan una crisis particular son obstrucciones y desbalances del sistema monetario. Fue el establecimiento del dinero y el sistema de crédito como formas de intercambio lo que creo la posibilidad de vender mercancías sin comprar otras o viceversa); como consecuencia de ello los bienes pueden ser producidos y no encontrar un mercado. Los caprichos del dinero hacen aparecer cada crisis de forma diferente y difuminan los patrones de sus orígenes. Además, como la estatificación y el monopolio juegan roles importantes, los ciclos se vuelven cada vez mas distorsionados. La distorsión extrema, como veremos en un capitulo futuro ocurre en el sistema stalinista.

A pesar de que la superproducción bajo el capitalismo es la fuente de las crisis, una sociedad socialista racionalmente planificada necesitara de una “superproducción” diferente -- de valores de uso, no valores- para sus propios propósitos. Dado que la cantidad de los distintos tipos de equipamientos fijos que deben ser reemplazados en un dado año no puede ser perfectamente predicha, una superproducción debe ser preparada como reaseguro. Como Marx lo indicó, el problema “sólo puede ser remediado por una continua superproducción relativa. ... Este tipo de superproducción esta condicionada por el control de la sociedad sobre los medios materiales de su propia reproducción. Pero dentro de la sociedad capitalista es un elemento de anarquía”. Ya veremos en el capitulo 5 que la superproducción stalinista es una forma de anarquía capitalista en lugar de ser un reflejo del control de la sociedad sobre las fuerzas económicas.

Subconsumo

Una teoría popular “marxista” sobre las crisis es el subconsumo: la idea de que el capitalismo tiende a producir una demanda insuficiente para el consumo de bienes en particular. Su versión básica sostiene que las crisis ocurren debido a la excesiva explotación de los trabajadores. Dado que los trabajadores son pagados por solo parte del valor que producen, ellos no pueden comprar el producto completo de su trabajo. Además, los capitalistas que se apropian del “exceso” de valor agregado son demasiado pocos como para consumir los bienes remanentes. De esta forma las mercancías no pueden encontrar compradores y la crisis se inicia.

El subconsumo planteado de esta forma es una teoría tradicional del reformismo socialdemócrata y de los líderes sindicales; ellos deducen que pagándole a los trabajadores salarios más elevados se previenen las crisis. Sin embargo, el hecho de que las crisis estallen en el punto del ciclo en que los trabajadores tienen salarios máximos, como lo indicó Marx, hace que el argumento sobre el aumento de salarios como forma de evitar las crisis sea poco convincente -- junto con la teoría del subconsumo como explicación.

Marx también respondió que el subconsumo de las masas -- el hecho de que ellas no puedan afrontar la compra de todas las mercancías que necesitan para tener un standard de vida confortable -- es una constante de la vida dentro del capitalismo, tanto durante un boom como en una recesion. (De hecho, fue una constante durante todas las sociedades precapitalistas también.) Si el subconsumo fuera la fuente de las crisis ellas serien permanentes, no cíclicas.

Ciertos pasajes de Marx son frecuentemente tomados para justificar el argumento de que el fue un subconsumista. Por ejemplo:

Las condiciones de explotación directa y aquellas de realización de la plusvalía no son idénticas. Ellas divergen no solo en lugar y tiempo si no también lógicamente. Las primeras están limitadas sólo por las fuerzas productivas de la sociedad, las segundas por las relaciones proporcionales entre distintas ramas de la producción y el poder de consumo de la sociedad. Pero este ultimo no esta determinado ni por la fuerza productiva absoluta ni por el poder absoluto de consumo. Por el contrario, esta determinado por el poder de consumo basado en relaciones antagónicas de distribución, las cuales reducen el consumo del conjunto de la sociedad a un mínimo que varía entre límites estrechos. Esta de esta forma restringido por la tendencia a la acumulación, la tendencia a la expansión del capital y a producir plusvalía a escala extensiva.

No hay ninguna pista aquí de que el capitalismo pueda evitar sus crisis incrementando el consumo de la masa de la población. Por supuesto, un poder de consumo restringido es una base esencial de las crisis: ellas ocurren por que la masa de la riqueza esta en manos de los capitalistas, quienes pueden restringir su uso cuando los beneficios son bajos. Dado que la producción capitalista esta dirigida al aumento absoluto del capital, lo que significa que los recursos son retirados constantemente del consumo y dedicados a la acumulación, el consumo de la sociedad es necesariamente limitado. Esto seria verdad incluso si el consumo fuera mucho mayor que en los tiempos de Marx, como lo es en las potencias capitalistas hoy en día. Luego, incluso el mencionado pasaje subconsumista es mejor interpretado bajo la luz de la teoría de la superproducción que nosotros destacamos con anterioridad: la producción tiende a aumentar de una forma no planificada y en consecuencia mas allá de la demanda social, no importa cuan grande sea esta.

El principal punto incomprendido por los subconsumistas es que incluso cuando los capitalistas no obtienen ningún beneficio, los trabajadores no podrían comprar completamente el producto de su trabajo. Una porción del valor producido proviene del capital constante; y esta porción, junto con la mayoría de la plusvalía, es recomprada por otros capitalistas para ser usada en la siguiente etapa de la producción. Además, no es verdad que todo valor eventualmente termina convirtiéndose en bienes de consumo para la clase obrera; la mayor parte del capital constante usualmente se reproduce como capital constante. El error aquí es que se considera a toda la producción “destinada” al eventual consumo. Ello implica implícitamente aceptar la idea de que la producción capitalista consiste en valores de uso y no en valor, y de esta forma también aceptar que el proletariado es una clase consumidora despojada cuyas metas son conseguibles dentro del sistema.

La implicación del subconsumismo, expresada abiertamente cuando lo defienden los reformistas, es la idea de que el capitalismo puede ser racionalizado -- o sea, se puede salvar a si mismo de las crisis mortales aprendiendo a producir para las necesidades humanas en lugar de producir para la obtención de beneficios. Esta visión no tiene nada en común con Marx, quien sostuvo que la producción de valor es la esencia del capitali